jueves, 23 de febrero de 2012

El pendejo malcriado

Era tan tierno cuando nació. Pero creció y ahora es una bocina con patas -o mejor dicho, pataletas- y aunque parece tonto, es bien astuto: aprendió que sus papás ceden al berrinche, así que los manipula y fastidia hasta conseguir un juguete, paseo, dulce o vaya uno a saber. Es el cabro mimado al que
nadie puso límites, y si además es hijo único, olvídate: un tirano en miniatura que se taima a la primera y cree que toda la ciudad es extensión de su patio. ¿Derechos del niño? ¡Las pelotas! Ya tuvo demasiados. Es hora de enseñarle deberes.

Papás: ya que no usaron condón, por lo menos reivindíquense y pónganle una camisa de fuerza al chimpancé.

3 comentarios:

  1. ¡La mejor apología para el uso del condón!

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  3. Me ha tocado pasar horas en una sala de espera con un mocoso de esos, haciendo la vida imposible a todos los presentes, y los padres impávidos, no mueven un dedo.

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